La media maratón de Madrid se disputa íntegramente sobre asfalto en la capital, a principios de abril. El trazado atraviesa el centro y sus grandes avenidas, con el perfil rompepiernas característico de una ciudad construida sobre cotas irregulares. La primavera madrileña suele dejar mañanas secas y templadas, buenas para correr.
La prueba cuenta con sello World Athletics y homologación AIMS, lo que garantiza un recorrido medido oficialmente: las marcas sirven para acreditar una mejor marca personal o una clasificación.